Aprender jugando con juegos de mesa

Del campo a la mesa: lo que el fútbol y los juegos de mesa enseñan sobre trabajar en equipo

Estadio con gradas de España y Argentina y el diseño Zasca in Games con Promesas del Fútbol sobre el campo.

Una final entre España y Argentina reúne emoción, tensión, decisiones rápidas y muchas personas pendientes de la misma jugada.

Pero, zasquitas, aquí no venimos a analizar alineaciones ni a ejercer de seleccionadores desde el sofá.

La final nos sirve para hablar de algo que conecta el fútbol con un espacio aparentemente muy diferente: la mesa de juego.

Porque tanto en un campo como alrededor de unas cartas aparecen personas distintas, decisiones, normas compartidas, errores, celebraciones y una pregunta bastante importante:

¿Cómo nos relacionamos cuando jugamos con otras personas?

El equipo no se construye solo durante el partido

Cuando pensamos en trabajo en equipo, solemos imaginar entrenamientos, tácticas y personas corriendo detrás de un balón.

Sin embargo, un grupo no se forma únicamente durante la actividad principal.

También se construye en los desplazamientos, en los descansos, en las conversaciones y en esos momentos en los que las personas pueden relacionarse de otra manera.

El terreno de juego permite descubrir cómo actúa alguien bajo presión.

Una mesa de juego también.

Alguien arriesga. Alguien calcula. Alguien celebra antes de tiempo. Alguien acepta el resultado con elegancia. Y otra persona ya está exigiendo la revancha antes de terminar.

Vamos, lo normal.

Lo que sucede alrededor de un juego de mesa

Los juegos de mesa no son únicamente una manera de ocupar el tiempo.

Cuando varias personas se sientan a jugar, aceptan unas reglas comunes y comparten un mismo espacio. A partir de ahí empiezan a aparecer pequeñas dinámicas que también forman parte de cualquier grupo.

Respetar los turnos

No siempre podemos intervenir cuando nos apetece.

Esperar el momento adecuado, observar lo que hacen los demás y respetar el ritmo de la partida ayuda a que la experiencia funcione para todo el grupo.

Como en el fútbol: no todas las jugadas empiezan y terminan en la misma persona.

Tomar decisiones

Cada participante debe decidir qué hacer con la información que tiene.

En ocasiones acertará. En otras se vendrá arriba y acabará llevándose un buen ZASCA.

Tomar decisiones también significa aceptar sus consecuencias sin buscar excusas imposibles.

Convivir con el error

Equivocarse forma parte del juego.

Una mala decisión, una apuesta demasiado atrevida o una mano que no sale como esperabas pueden cambiar el resultado.

La diferencia está en cómo reacciona cada persona: frustrándose, aprendiendo, riéndose o pidiendo otra partida para hacerlo mejor.

Ganar sin aplastar y perder sin montar una película

El pique puede ser divertido.

La humillación, no.

Una buena mesa permite celebrar, bromear y competir manteniendo el respeto hacia las demás personas.

Ganar forma parte del juego. Saber ganar también.

Y perder sin iniciar una investigación internacional sobre las reglas tampoco está mal.

Competir también puede unir al grupo

Un juego no necesita ser cooperativo para generar una experiencia compartida.

En CLAVAO, cada participante toma sus propias decisiones y busca conseguir la mejor puntuación. Hay competencia, tensión y ganas de acertar.

Pero todo sucede dentro de una experiencia común.

Las personas comparten reglas, observan las decisiones de los demás, reaccionan a lo que pasa en cada mano y construyen juntas el ambiente de la partida.

La competición no tiene por qué separar.

Cuando existe respeto, puede generar conversación, emoción, risas y recuerdos compartidos.

CLAVAO: marcas, juegas y puntúas

CLAVAO va al grano:

Marcas. Juegas. Puntúas.

Cada participante debe decidir, arriesgar y comprobar si realmente ha sido capaz de cumplir lo que había marcado.

Puede parecer sencillo.

Hasta que alguien se emociona demasiado.

Ese sistema crea momentos en los que cada persona muestra su forma de jugar:

  • Quien va sobre seguro.
  • Quien arriesga.
  • Quien observa antes de decidir.
  • Quien piensa que lo tiene controlado.
  • Y quien descubre demasiado tarde que no lo tenía tan controlado.

No hace falta preparar una charla sobre dinámicas de grupo.

Basta con sentarse a jugar para que aparezcan.

Zasca in Games con Promesas del Fútbol

La iniciativa “Zasca in Games con Promesas del Fútbol” nace precisamente de ese punto de encuentro.

El fútbol ayuda a construir coordinación, confianza y convivencia dentro y fuera del campo.

Los juegos de mesa ofrecen otro espacio para seguir compartiendo, relacionándose y descubriendo cómo actúa cada persona cuando se cambia el balón por unas cartas.

Son experiencias diferentes, pero no están tan alejadas como parece.

En ambas existen reglas.

En ambas hay que prestar atención.

En ambas se toman decisiones.

Y en ambas aparecen momentos que el grupo termina recordando.

Del césped a la mesa

Después de un entrenamiento, una actividad o un partido, el grupo sigue existiendo.

Cambiar el terreno de juego por una mesa permite bajar el ritmo sin dejar de compartir.

Ya no importa quién corre más, quién marca más goles o quién juega en una posición concreta.

Alrededor de la mesa, todas las personas empiezan la partida bajo las mismas reglas.

Ese cambio de escenario permite que aparezcan otras habilidades, otras conversaciones y otras formas de participar.

La persona más silenciosa puede sorprender.

La más prudente puede arriesgar.

Y quien venía presumiendo desde el principio puede acabar mirando la puntuación con cara de no entender nada.

Un clásico zasquita.

Los juegos de mesa también crean convivencia

Jugar juntos permite conocerse de una forma distinta.

Durante una partida aparecen reacciones espontáneas que no siempre se ven en otras actividades:

  • Cómo gestiona cada persona la presión.
  • Cómo reacciona ante un error.
  • Cómo celebra un acierto.
  • Cómo interpreta las decisiones de los demás.
  • Cómo afronta una revancha.

Todo eso forma parte de la convivencia.

Los juegos de mesa crean un entorno en el que las personas pueden compartir una experiencia con normas claras, una duración concreta y un objetivo común: disfrutar de la partida.

Aunque, evidentemente, alguien también querrá ganar.

Trabajar en equipo también es compartir experiencias

La final España–Argentina puede resolverse en una jugada.

Pero ningún equipo llega hasta una final gracias a una sola acción ni a una sola persona.

Detrás existen tiempo, confianza, convivencia y muchas experiencias compartidas.

Con los grupos sucede lo mismo.

No se construyen únicamente cuando están trabajando hacia un objetivo formal. También se construyen cuando juegan, hablan, se ríen y descubren nuevas formas de relacionarse.

Por eso el fútbol y los juegos de mesa comparten algo importante:

ambos crean momentos en los que las personas participan, deciden y forman parte de una experiencia común.

El escenario cambia.

El grupo permanece.

Y cuando alguien se viene demasiado arriba, tranquilos.

La mesa termina poniendo a cada zasquita en su sitio.

Del campo a vuestro próximo #MomentoZASCA

CLAVAO es un juego de cartas de sobremesa para 2–6 jugadores, recomendado a partir de 8 años y con partidas de aproximadamente 30 minutos.

Se aprende viéndolo:

Marcas. Juegas. Puntúas.

Una partida rápida, una mesa, varias personas y una pregunta inevitable:

¿Lo clavas o te pasas?

Descubre CLAVAO y prepara vuestro próximo #MomentoZASCA.

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Acerca de ZASCA IN GAMES

Bibiana Montes Martínez es fundadora de Zasca in Games, editorial de juegos de mesa originales con humor, ironía y mucho ZASCA. Es creadora de CLAVAO y autora de los contenidos del blog de Zasca in Games.

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